Hace poco hemos tenido la ocasión de ver cómo el hundimiento de la vida familiar de Tiger Woods trascendía más allá de los límites privados; se convertía en una cuestión de ámbito público y conocido y su carrera se iba abajo, cayendo totalmente en picado después de años de ejemplar y deportiva carrera.
Todo esto vuelve a abrir un debate que se viene dando desde hace años, y que se retoma cada vez que tenemos un caso así: ¿hasta dónde debe de influir la vida privada de los personajes públicos? Tenem
os que ser conscientes de que todo el mundo tiene derecho a preservar su intimidad hasta donde lo crea preciso; aunque también a traficar y comerciar con su vida privada si lo cree conveniente. Pero este último caso no se da en el tema Woods, donde vemos que por lo único que era conocido el deportista, hasta ahora, era por su gran labor profesional, reconocida como la mejor de la Historia en su parcela por varios analistas.
¿Estamos juntando churras con meninas? Realmente, Tiger Woods no va a dejar de ser el mejor golfista de todos los tiempos por tener diez o veinte líos extra-matrimoniales. Por eso vemos que “hay algo más”, si bien ha hecho bien en retirarse temporalmente, puesto que estos problemas familiares le pueden descentrar del curro, como a cualquier hijo de vecino.
Pero, por otro lado, no deja de ser cierto que la imagen actual de Tiger Woods no es la que se considera un ejemplo a seguir por los jóvenes (aunque haya quinceañeros y quinceañeras peores y con más recorrido que Woods). Y eso es lo que interesa a los sponsors, que le han retirado de manera rápida el patrocinio. Desde este punto de vista, es completamente lógico la retirada del apoyo al golfista. Un patrocinador no se puede arriesgar con los tumbos que dé la vida privada de uno de sus representados, y menos cuando todo sale a la luz. Es un derecho y, además, una decisión empresarial inteligente.
Así que quizás la culpa de todo recaiga sobre la hipocresía. La de todos aquellos que juran y perjuran que no les interesa la vida privada de los demás, pero que cuando ésta sale al mercado son los primeros en comprarla y criticarla ferozmente. Tiger Woods se lamentará de hacer lo que hizo, pero nosotros podemos seguir diciendo que nunca aprenderemos. Que seguiremos cayendo en la misma piedra.
¿Estamos en un mundo de porteras?




5 Comentarios:
Mucho peor que eso, somos todos mucho peores que las porteras.
Lo de separar lo de vida privada y la otra es pura ficción. No es real más allá de las leyes, la demagogia y algún buenismo malintencionado.
John W.
John W.
Si, Miguel, nuestro mundo es un mundo de porteras, sino no tendrían éxito los programas del corazón.
Saludos.
Felíz Navidad.
Que pases una maravillosa Nochebuena en compañía de tu familia y seres queridos.
Un beso.
Pero hombre, ¿tienes dudas?.
Échale un vistazo a los índices de audiencia de programas como DEC(dónde estás Constitución) o Sálvame (de la corrupción).
Que pases unas felices fiestas Miguelín.
Saludos.
Pásate por mi blog que tienes premio.
Feliz Navidad.
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