Opinando Venceremos: Libertad en Cataluña no es independencia
jueves, 3 de septiembre de 2009

Libertad en Cataluña no es independencia

Montserrat Nebrera ha sido continuamente maltratada por Libertad Digital y, en un principio, por Federico Jiménez Losantos. Algo totalmente injusto. Que si es nacionalista, que si no defiende lo que tradicionalmente hacía el PP... pero lo cierto es que se ha hecho un hueco en el panorama político español. Y eso, a pesar de que en el PP la tienen apartada. Todo un mérito. Y ahí no acaba todo.

El otro día se volvieron a pervertir y, prácticamente, manipular palabras suyas. Fue en el diario Avui, donde le preguntaron si “votaría a favor de la libertad en Cataluña” a lo que ella respondió “claro, ¿quién no puede estar a favor de la libertad?”. Pero, ¿dónde está el problema? ¿Estamos en contra de la libertad en Cataluña, ahora? ¡Hasta donde hemos llegado!

Y esto lo hablé con Fonseca el otro día. El problema reside en cuando se pasa a ser un fanático y perviertes palabras. Libertad en Cataluña no quiere decir una independencia para Cataluña a lo ERC. ¿O acaso los catalanes serían libres con una dictadura comunista? Pues no. Serían menos libres, bastante menos.

Nebrera se refería a la libertad individual de cada catalán de a pie. Nada más. No creo ni que se necesite explicarlo. En lo único en que se puede asociar la palabra “independencia” con libertad es que ésta última quiere decir independencia y autonomía para el individuo.

Y dejo claro a mí el nacionalismo no me gusta, cualquiera que sea, porque son intervencionistas. Por lo menos en España, adonde hemos llegado a una guerra de lenguas totalmente insulsa: dos focos de la sociedad peleándose para que una u otra lengua pase a ser la oficial en determinado territorio. Pues así no es.

Las lenguas no tienen territorio. Son los individuos quienes deciden cuál, cómo y dónde usarla. Obviamente, para ir a Reino Unido no vas a hablar en gallego. Pero en Portugal a lo mejor te soluciona algún apuro. Y Galicia, por ejemplo, no es menos.

La solución es fácil: dejarse de gilipolleces. Que cada uno se preocupe de lo suyo, y a hacer lo mismo que en Miami. El poder público no tiene lenguas oficiales; se toman como tal las que el pueblo más demanda, en cuyo caso son castellano e inglés. Y el que quiere hablar spanglish, que lo hable.

8 Comentarios:

Pfunes dijo...

No sabía eso de Miami, es tan de sentido común que en estos tiempos de sinrazones nos parece hasta descabellado.

Me recuerda a visitas que hice a Mallorca (1995) o Barcelona (2002) cuando al entrar a un comercio el dependiente te preguntaba amablemente si querías ser atendido en español o catalán /mallorquín (eso sí, la pregunta inicial la hacían en catalán o mallorquín según el sitio). Era muy de agradecer porque por un lado respetaban la decisión del cliente/turista sobre la lengua en la que querían ser atendidos y por otro ejercían su derecho a usarla, que no imponerla.

Una cosa similar pasaba en el Imperio Austrohúngaro, donde además de la dualidad Austria-Hungría, la primera debía contentar a todas las minorías étnicas del imperio, aunque ello provocó que a la larga su sistema parlamentarista acabara desembocando en más autoritarismo para el emperador, quien se veía obligado a gobernar por decretos.

Un saludo

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Tenemos mucho que aprender de los anglosajones...más pragmáticos y menos dados a las pajas mentales que la mayoría de las naciones continentales.

Fonseca dijo...

Lo cojonudo es que todos los que la han criticado han dado por supuesto que libertad es igual a independencia. No ha estado mal...

¿Cuantas cosas sabes de Miami, no? Te veo en un par de semanas con Oihana en una playa...;)


Fonseca

Miguel A. dijo...

Pfunes, yo me enteré hace poco. Y parece mentira que nos parezca raro. Eso es por el odio a la libertad que han mostrado algunos.

Voy a contar una anécdota parecida a lo que dices: hace unos años mis padres fueron al Hotel Arts, en Barcelona. Allí había un simple botones que sabía hablar completamente cinco idiomas. Preguntó a mis padres de donde eran y empezó a hablar en gallego.

Mi padre: ¿Qué dice?
Botones: ¿Son de Galicia, no?
Mi padre: Sí, pero no aprendimos gallego.
Botones: Disculpe, entonces en castellano.

Mi padre quedó totalmente petrificado y sorprendido de ver eso. Acojonante. Lo más coñero es que el chaval tenía dos filologías y estaba de botones.

Miguel A. dijo...

Fonseca, yo si Oihana me lleva... encantao xDD

Alberto Esteban dijo...

La frase sobre lo maltratadísima Monse Nebrera y FJL ¿Qué aporta a tu post?

Y por otra parte quien más ha maltratado a Nebrera a sido la ejecutiva del PP. Le hicieron la cama en las primarias catalanas, y no sólo en esa ocasión.

Pero a lo que tanto os gusta, los viernes con Villa Campanilla en la Cope. A mi ni fu ni fa.


Saludos

Miguel A. dijo...

Es una mera introducción para poner en situación. A lo mejor eres tan brillante que ya sabes de qué van mis posts antes de leerlos... información de primera mano:D.

Y tienes razón en que fue maltratada más por el PP. Y lo digo en el primer párrafo.

Oihana dijo...

En Miami de hecho todo está rotulado en tres lenguas, que son las que más se hablan, español, inglés y una tercera que ni siquiera es lengua, sino una corruptela del francés, el créole. Cuando llegué por primera vez me sorprendió que todo estuviera rotulado en las tres lenguas que más se hablaban en la ciudad, inclusive el créole, debido a la fuerte inmigración haitiana que hay. ¿Os imaginais que en Madrid rotulen en rumano?