Fuera de los “acontecimientos planetarios” que plantea Leire Pajín, hay cosas que muchas veces no se pueden dejar pasar en vano. Presentaciones de un disco, de un libro... o el estreno de una película. Es lo que pasa con la que puede ser, s
in duda, la película de este verano, y una de las del año.
Si el año pasado la película del verano fue Batman: El Caballero Oscuro, una producción con alma de cine de mafia, y muy madura por parte de Christopher Nolan, este año le toca turno a una producción que va más dirigida al público infantil: la nueva entrega de Ice Age.
Lo confieso: yo también soy un seguidor de las andanzas de estos animales. Y hoy, que se estrena en toda España la película, voy a tratar de verla, a ser posible en buena compañía, para que las risas y carcajadas sean más potentes.
Ice Age es una de las mejores producciones de animación de la historia. Y bajo mi criterio, la segunda mejor película de cine por ordenadores, situada solamente después de la saga de Toy Story (que continuará el año que viene con el estreno de la tercera entrega).
Es una película con encanto, y, a pesar de que vaya dirigida al público infantil, es una producción de carácter, indudablemente, familiar. ¿Quién, a estas alturas, no se ha reído en algún momento con las aventuras y/o desventuras de la ardilla Scrat?
Pues en esta nueva aventura pega fuerte. Con unos gráficos mejorados y una clara desorientación histórica (el origen de los dinosaurios no está en la Edad de Hielo), Scrat viene con sorpresas, como un enamoramiento inesperado. Será éxito de taquilla asegurado.









