Frase de la semana

“Si no tienes ese recuerdo de amor de la infancia, estás condenado a buscar por todo el mundo algo para llenar ese vacío. Pero no importa cuanto dinero ganes o lo famoso que te vuelvas, siempre seguirás sintiéndote vacío” ------- Michael Jackson

viernes 3 de julio de 2009

Dinosaurios helados

Fuera de los “acontecimientos planetarios” que plantea Leire Pajín, hay cosas que muchas veces no se pueden dejar pasar en vano. Presentaciones de un disco, de un libro... o el estreno de una película. Es lo que pasa con la que puede ser, sin duda, la película de este verano, y una de las del año.

Si el año pasado la película del verano fue Batman: El Caballero Oscuro, una producción con alma de cine de mafia, y muy madura por parte de Christopher Nolan, este año le toca turno a una producción que va más dirigida al público infantil: la nueva entrega de Ice Age.

Lo confieso: yo también soy un seguidor de las andanzas de estos animales. Y hoy, que se estrena en toda España la película, voy a tratar de verla, a ser posible en buena compañía, para que las risas y carcajadas sean más potentes.

Ice Age es una de las mejores producciones de animación de la historia. Y bajo mi criterio, la segunda mejor película de cine por ordenadores, situada solamente después de la saga de Toy Story (que continuará el año que viene con el estreno de la tercera entrega).

Es una película con encanto, y, a pesar de que vaya dirigida al público infantil, es una producción de carácter, indudablemente, familiar. ¿Quién, a estas alturas, no se ha reído en algún momento con las aventuras y/o desventuras de la ardilla Scrat?

Pues en esta nueva aventura pega fuerte. Con unos gráficos mejorados y una clara desorientación histórica (el origen de los dinosaurios no está en la Edad de Hielo), Scrat viene con sorpresas, como un enamoramiento inesperado. Será éxito de taquilla asegurado.


jueves 2 de julio de 2009

Chávez y sus muñecos: Manuel Zelaya

Hoy, si nada lo remedia, el burro de Manuel Zelaya vuelve a Honduras. No tengo la más mínima duda de que va a ser capaz de hacerlo. Para los que no hemos hecho el gilipollas en el medio de una crisis política durante los últimos cuatro días nos queda una pregunta: ¿cómo de bonito será el traje de la cárcel que le han hecho a Zelaya?

Las cosas son como son, y Manuel Zelaya alentó con sus actos que ocurriera un golpe de Estado. A veces, incluso parecía que lo anhelaba. Es condenable, pero las circunstancias no tanto. Las causas por las que se ha producido un golpe de Estado tienen que ser objeto de debate en la Comunidad Internacional. Y si no, ésta se habrá posicionado claramente en contra de un Estado de Derecho que es – presumiblemente – Honduras, que esta vez, y sin que sirva de precedente, ha funcionado delimitando una separación de poderes clara.

Pero hay que explicarlo desde el principio. Manuel Zelaya ganó unas elecciones con bajísima participación bajo las siglas del Partido Liberal, partido que representa al centro-derecha liberal en Honduras. Sin embargo, Zelaya, traicionando los postulados de su propio partido y los de sus propios votantes, anunció un cambio de rumbo en la política hondureña: alineación internacional con los Castro y con Chávez y giro hacia el socialismo y el castro-comunismo. Todo esto provocó un fuerte malestar en la sociedad hondureña, salvo contadas muestras de apoyo a “Mel” Zelaya.

La primera piedra en el camino de “Mel” Zelaya estaba en la celebración de un reférendum para preguntar a los hondureños si qurían reformar la Constitución para que Zelaya pudiera presentarse más veces, haciendo una política totalmente chavista. Esta consulta, preparada para el pasado domingo, fue declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional e ilegal por el Tribunal Electoral. Zelaya perdía su primer punto, pero seguía en las mismas. Como consecuencia ha venido el resto, lo que sabemos, y lo que se vende al resto del mundo.

Zelaya no ha sabido jugar sus cartas, y, en contra de la estrategia de su amigo Chávez, no ha contado con el ejército, pensando que podía ganarle la batalla. El resultado ha sido claro, y el bufón de Chávez ha perdido a su primera marioneta en Latinoamérica.

No ha sido solamente esto. Zelaya ha atrevido a preguntarse qué pasaría si en EEUU al presidente Obama no le hacen caso otros poderes. ¿Cómo que qué pasaría? EEUU es una democracia real y fuerte. Si a Obama se le pasa – solamente con que se le pase llega – por la cabeza desafíar a otros poderes o al ejército, inmediatamente va, casi, a la silla eléctrica.

La Comunidad Internacional debe de dirimir y de debatir el trato que se le va a dar a Zelaya. Condenar el golpe está bien, pero tampoco está de más condenar al ex-presidente que quiso atentar contra el Estado de Derecho y contra el orden constitucional en Honduras, teniendo como última meta un paraíso comunista y chavista nuevo en Latinoamérica.

Actualización: Zelaya dice que ya no regresa a Honduras. Hoy va a Panamá. Ha cambiado de idea, mejor otro día...

miércoles 1 de julio de 2009

Tu moral no es la mía

Ayer me escamó bastante un comentario que dejó Francisco José Peña en el que no veo que tenga la razón en nada de lo que expresa. El señor Peña decía que “moralmente tiene la misma condena el que roba un euro que el que roba un millón”. Pero, ¿de qué moral estamos hablando?

Por un momento pensé que Peña no distinguía entre moral y Ley. Porque sí, un robo siempre es un robo, y es condenado. Otra cosa es dirimir cuántos años caen por robar un euro y cuántos por robar un milloncejo. Luego aclaró sus palabras diciendo que se refería a la “moral social” y al “código moral en un mundo inmoral”.

Lo primero, como le dije ayer a Peña, es saber lo que se trata. Y hay que saber que la moral es totalmente individual. Yo tengo la mía y Peña tiene otra. Y otra persona tendrá otra distinta. Pueden ser parecidas, pero nunca serán iguales. Lo que yo considero excelente (mirar por debajo de la falda a una chica), a lo mejor otra persona lo considera inadecuado e inmoral, según su propio código.

No existe ese mundo inmoral tal y como afirma Peña. Lo que pasa es una cosa distinta: Peña ve cómo la mayoría ahora no sigue su código moral. Por eso se le ha pasado por la cabeza que el mundo es inmoral. Ha caído, irremediablemente, en el juego del colectivismo: tratarnos a todos como lo mismo. Como algo colectivo, no individual. Y si algo hemos aprendido es que eso es un error intelectual inmenso.

Decía el gran Pío Baroja que “a una colectividad se le engaña mejor que a un hombre”. Y es totalmente cierto. En un mundo individualizado el tú a tú reina. Eso de engañar es muy difícil. Pero el colectivismo ha creado lo mejor para manipular: la masa. Esa que te sigue a todas partes “porque los demás también lo hacen”, así que él no va a ser menos.

Tratar de aplicar una misma moral a todo un colectivo es inadecuado. Además de un error. Nadie piensa igual que otro. Nadie es igual que otro. Nadie tiene la misma moral que otro. Todas confluyen, se debate, se negocia... pero son cosas distintas. Individualismo contra colectivismo. Es la vieja batalla. ¿Te suena, Peña?

martes 30 de junio de 2009

La psicología mató a España

A mi la vida de Franco me importa más bien poco. Es algo del pasado, inocuo. No tiene razón de ser que se siga hablando de ello más de 30 años después. Sin embargo, el debate sigue vivo porque nuestros adorables políticos así lo quieren. Y ahí el mito: los del PP son unos fachas y los del PSOE unos amargados republicanos. Aquí estamos, 70 años después de que terminara la Guerra Civil en la que se amasacraron españoles contra españoles. ¿Por qué nadie aprende?

La respuesta más obvia parece ser que es porque no les da la gana. No les sale de dentro, simplemente. La etapa del franquismo es una etapa negra de nuestra historia. Pero es indiscutible que pasó. Tiene poco sentido intentar borrarla con un soplido. O con un rebuzno, que para el caso... Al igual que no tiene sentido intentar derribar una estatua – póngase el caso – de Pablo Iglesias. Se hizo y punto. Otra cosa es que se construya ahora una nueva con dinero público. Eso es lo que hicieron hace poco con una estatua del Che Guevara en Oleiros.

Derribar monumentos es un mero símbolo. No va a ayudar a borrar el pasado o a cambiar la historia. Seguirá ahí, latente. Y mientras, se siguen abriendo heridas más que nunca. Los fachorros, que no renuncian a lo que consideran suyo; y los rojos, que siguen sin asumirlo 70 años después. Así están las cosas en una España podrida.

Podrida por varias cosas. La corrupción reina en todo el estrafalario mundillo político. La derecha es igual que la izquierda. Los que se creen de derechas en realidad no lo son. Son conceptos tan anticuados que ya empiezan a desvariar por sí solos. Todos deberíamos de saber a estas alturas que las etiquetas tienen varios problemas. Pero nadie aprende.

Que Camps se compre unos trajes y Bárcenas le cosa un botón no es sorprendente. Lo sorprendente es que el presidente del partido no destituya ni a uno ni a otro, y les exprese su gran apoyo como si nada. Aunque ya deja de serlo. En España ya nos lo conocemos bien.

Que la hija del presidente de la Junta de Andalucía eche unas firmillas y cobre 10 milloncejos de euros 'extra' también empieza a dejar de ser sorprendente. ¿Será que nos acostumbramos a todo o que me vuelvo paranoico? O lo peor: que nos da igual. Si pasan de nosotros, nosotros de ellos. Todo es psicología.

viernes 26 de junio de 2009

Goodbye King of Pop

Cuando me enteré de que Michael Jackson había muerto era aproximadamente la una de la mañana. No podía creérmelo. Nadie podía imaginarse algo así. Inmediatamente lo taché como “broma de mal gusto”; esas noticias falsas que a veces pululan por la red. Pero la confirmación llegó a España poco después. Había muerto el Rey del Pop. Moría el artista, nacía la leyenda.

Michael Jackson ha dejado vacío el hueco de un trono que se antoja insustituíble. Parece que el Rey continuará con su legado por mucho tiempo... incluso después de muerto. Nadie puede parar a la leyenda en la que ya se ha convertido. Todo en paralelo con otro Rey; el del rock. Elvis murió también defenestrado, aunque en diferentes condiciones.

Recuerdo con claridad la primera vez que me enteré de que Michael Jackson existía. Tenía yo cinco años, y en mis manos estaba un álbum que se llamaba Thriller. Todavía estaba en formato de cinta de casette, y era de mi hermano. Él no paraba de escucharlo. Con el paso del tiempo llegué a comprenderlo a la perfección: es un disco inigualable.

De Thriller no hay ningún tema insalvable. Todos son joyas. Desde Billie Jean hasta Beat it, pasando por el tema que daba nombre al disco: Thriller. Con él se inauguró una nueva época dorada para la música: la del videoclip. Con esos cortometrajes con música se recuperaba un formato que se asemejaba a las grandes óperas, al estilo de Carmen. Argumentos con música.

De ese disco salió la ya nombrada Billie Jean. Para muchos, la mejor canción de pop de la historia. Y ahí me incluyo yo. Y es que Michael Jackson tuvo esa gran facultad: hacer que la gente más alejada de su estilo, como rockeros como yo, reconozcan en su música pop su grandeza.

También cuenta que no todo era pop. Más bien era un compendio musical. Ningún artista ha sido tan completo como lo era Michael. Explotó todos los géneros, incluído el rap. De hecho, la ya mencionada Beat It era rock, con toques de hard-rock.

Pero lo más importante es que consiguió unir al mundo (es un símbolo de la globalización) y a diferentes artistas con “We are the world”. Bob Dylan o Bruce Springsteen coincidieron en una de las mejores colaboraciones de la historia.

A todos los amantes de la música nos queda su legado. Habrá que aprovecharlo. Como homenaje, me propongo que escucheis Candle in the Wind, de Elton John, y en el primer verso sustituyais “Goodbye England's Rose” por “Goodbye King of Pop”.


jueves 25 de junio de 2009

En Irán también hay Miguel Ángel Blanco

Lo que está pasando en Irán es completamente vergonzoso. Humillante. Pero, y diciéndolo con dolor, satisfactorio. Al menos esto ha puesto de relieve que Irán no tiene a una sociedad adormecida y connivente con sus propios políticos; ha puesto de relieve que hay iraníes que quieren otro camino distinto. No puede ser otro, porque no hay otro posible: ese camino es el de la libertad.

Antes de las últimas elecciones celebradas en Irán, era éste un pueblo que importaba más bien poco al resto de la humanidad. Sí, sabíamos que había un dictador colgado que negaba el holocausto, que era profundamente antijudío y, sobre todo, un fundamentalista religioso. A nadie se le olvidaron sus palabras en la ONU donde afirmaba que en su país no hay homosexuales. Será porque están so pena de muerte.

Por eso el pueblo va cansado. Otra cosa es que desde el propio gobierno no se acepte este hecho irrefrutable. Todos los manifestantes tienen un fin claro: la libertad en Irán. Es un fin alto. Y, por lo que estamos viendo, caro.

Después de las elecciones todo ha cambiado. El sonado pucherazo electoral no ha hecho otra cosa que consumar los sentimientos que venían de antes y elevarlos a su clímax: revueltas, revueltas, y más revueltas. Y gente que no para de morir, a manos del propio Estado. Rocambolesco. Es algo que pone claramente de manifiesto que en Irán no hay lo que se dice una democracia plena.

Han cambiado [las cosas en Irán] y para bien. Al menos ahora está a ojos de todo el mundo el comprobar lo que el Estado iraní hace con los disidentes: matarlos. Y los disidentes, gracias a ello, tienen símbolo: Neda. La joven chica asesinada fríamente por policías iraníes ya es un símbolo de lo que los jóvenes iraníes anhelan: una autonomía plena.

Neda es un mártir. Su foto ya ha paseado por todo el mundo y empapela miles de calles que se colman de rabia contra la situación que existe en el régimen de Ahmadineyad. Neda es símbolo de libertad y de futuro para Irán. Es la imagen de una chica dulce, amante de la libertad, pero ensangrentada. Nos recuerda a otro mártir: Miguel Ángel Blanco.

miércoles 24 de junio de 2009

El nacionalismo gallego es un invento

Nunca se ha tratado el problema del nacionalismo gallego en profundidad. A excepción de algunos artículos de iniciación al nacionalismo – que no se pueden considerar análisis –, nadie ha dado en el clavo a la hora de saber las causas del nacionalismo en Galicia.

El nacionalismo gallego tiene varios problemas para, de cualquier forma, “conectar” con el público gallego. Es extraño que en una región donde hay cada vez más casos de violencia independentistas, y un auge de grupúsculos de la misma ideología, tenga como resultado en unas elecciones que practicamente el 50 % del electorado vote al Partido Popular.

Uno de los problemas del nacionalismo está en la propia ideología. Es decir, que un nacionalismo en sí nunca tiene una plena justificación. Y en muchos casos ni siquiera goza de justificación parcial. Tampoco un eventual nacionalismo español (que casi siempre coincide con ideas colectivistas y planificadoras, como el falangismo).

Al no tener una justificación aparente, tiene – en múltiples casos – que inventársela. Como Sabino Arana en el caso del País Vasco. En cambio, en Galicia tuvo que venir un poeta – o “poeta do pobo” - llamado Eduardo Pondal para recrear totalmente un pasado mítico. Vamos, un pasado que no existe ni ha existido.

En el caso de Galicia ese pasado debía de ser marcadamente celta, incluídos héroes. Para eso, hubo que inventarse los nombres de los propios héroes galaicos. Aparte de Breogán, el único “héroe” real del que se podría hablar, los demás se inventaron a partir de la habla de una localidad llamada Bergantiños.

Pero aparte de todo eso, el nacionalismo gallego tiene una peculiaridad: nunca para de escorarse a la izquierda. Y, a pesar de que nombres galleguistas como Castelao eran más bien conservadores; en la actualidad todo lo que no devenga en marxismo o izquierda es defenestrado. Y a cada batacazo electoral, se escora más hacia la izquierda, desencantando a una sociedad netamente conservadora - tanto en lo social como en las formas – como es la gallega.

De este modo, al nacionalismo gallego se le suma la incapacidad de llegar a pactos puntuales con el PP, en contra de lo que han conseguido movimientos nacionalistas como CiU o el PNV. Por la contra, el BNG lo único que consigue es rozar de cerca el independentismo más radical, mezclado con marxismo-leninismo puro. De hecho, el BNG si no triunfa en las urnas tiene como último objetivo una revolución comunista.

En definitiva, el nacionalismo gallego tiene un problema: no es Galicia. No representa a Galicia ni a sus valores. No se parece a Galicia ni de lejos. Pero ellos se creen que son Galicia. Las urnas siempre les devuelven a la realidad: Galicia es conservadora. Quizás si consiguieran hacer una CiU a la gallega se comerían algo...